MIS OTROS RELATOS (II)

Segunda entrada de aquellos relatos que no se encuentran en mis libros pero que podéis encontrar en la antologías en las que han sido publicados. Hoy voy a compartiros dos de esos relatos. El primero fue finalista en el I Certamen de Microrrelatos de Terror homenaje a Edgar Allan Poe y publicado por Artgerust. Al final del post os pongo los links donde los podéis adquirir si os interesa. El segundo relato fue finalista del I Certamen de Microrrelatos Erótico-románticos tamibién de Argerust. Vamos allá:

adf92e_fddfd428c3d9fe3f3f2efb2e759a7097EL ARMARIO

Cuando abrí el cajón de la cómoda buscando unos papeles, no esperaba hacer aquel descubrimiento macabro. Junto a una carpeta se encontraba un dedo, que por el aspecto momifacado que tenía, debía de ser antiguo. Me eché para atrás, sobresaltado, asustado. Golpeé contra el armario que se abrió y entonces… Lo que ví en su interior no podía describirse con palabras humanas. Me acerqué con sigilo, ensimismado ante la extraña figura que allí se encontraba. Se abalanzó sobre mí, mostrándome unos dientes largos y afilados, amarillentos por el tiempo. Le faltaba un dedo, y su aspecto era más propio de un cadáver que de cualquier otra cosa. No pude esquivarlo, aquello me arrojó sobre el suelo y me mordió. Abrí los ojos. Estaba sudando. Todo había sido un mal sueño. Encendí la luz para comprobar la hora. Palidecí. Junto al despertador un dedo momificado me señalaba. Entonces el chirrido de la puerta al abrirse me llenó de terror…

LA ESPERAadf92e_8749bb849a81a157ce3e95567de27be2

Cinco minutos. Ese es el tiempo que llevaba esperándola y ya le parecía una eternidad. Allí estaba vestido con sus mejores galas, con un ramo en la mano y con ojos rebosantes de felicidad, que si pudiesen hablar, pronunciarían las más bellas palabras de amor que imaginar se pudiera. Era un tarde hemosa, de esas que sólo la primavera es capaz de dejar, en las que el aire se mezcla con cientos de olores y el canto de los pájaros lo abraza todo.

Volvía a mirar el reloj, impaciente por verla, por sentir aquel cuerpo lleno de curvas junto al suyo, por cubrir de besos y caricias aquella piel apenas tostada por el sol, por sentir aquellos labios de seda en los suyos y notar crecer la pasión.

Cerró los ojos mientras el sol, cercano a su ocaso cubría de reflejos los pétalos de las flores. Se echó la mano al pecho, sintió una punzada. Cayó al suelo.

Espero que os hayan gustado y como siempre digo, besos y abrazos a repartir. Ahora os dejo los links:

Terror: 100 Microrelatos de Terror

Erótico: 100 Microrrelatos Erótico-románticos

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