UN RELATO DE MI PRIMER LIBRO: BOCADOS DE TERROR

Hoy quiero compartir con vosotros un relato que aparece en el primer libro de relatos que publiqué, espero algún día poder hacer una nueva edición, cambiaría algunas cosas, pero por si a alguien le interesa adquirirlo, os dejo este pequeño aperitivo para que lo degustéis. Y como siempre digo, besos y abrazos a repartir.

BARES, MÚSICA Y ALGO MÁSbocados portada

Aquella noche el callejón estaba misteriosamente vacío. Normalmente a esas horas solía haber gente por las aceras, ya que si de algo tenía fama aquella calleja estrecha y mal iluminada, era de los locales nocturnos que pululaban a ambos lados, todos ellos con la música más actual, y abiertos hasta el amanecer. Y sin embargo esta noche, en la que por fin se había decidido a salir a dar una vuelta, no sólo no había nadie, sino que encima los locales estaban todos cerrados. Bueno para ser sinceros todos no, a lo lejos, con grandes luces de neón rojas, anaranjadas y verdes se veían el único que parecía estar abierto. Cómo no solía salir y no conocía ninguno de los locales, decidió que, puesto que era el único con animación, entraría a tomarse una copa, ver el ambiente que había y pasadas un par de horas se iría a su casa. Tampoco era amante de muchas fiestas, pero esta noche necesitaba evadirse de todo y qué mejor manera de hacerlo que con una buena cerveza fría en la mano. Así que con paso firme y decidido se acercó a la entrada de aquel lugar.

El nombre prometía: “Al compás de la música”, un bonito nombre para un local en el que sin duda se ofrecería buena música. Cuando cruzó el umbral de lo que prometía ser un bonito sitio, se llevó una ligera decepción, aquello no pasaba de ser un antro y los únicos que se encontraban en su interior tenían un extraño aspecto y vestían vestiduras no menos extrañas e incluso fuera de lugar en pleno siglo XXI. Pero como no quería desaprovechar la única ocasión en la que se había permitido salir, se abstrajo de cuanto veía y se encaminó a la barra. El joven, si es que se podía definir como tal a la extraña criatura que tras la misma le atendió, le miró con cara sorprendida y preguntó:

-¿Qué va a tomar?

Iba con la idea de tomar una cerveza bien fría, pero a última hora decidió cambiar de parecer y pidió un whisky con hielo.

-¿Alguna marca en especial?

Apenas conocía dos o tres así que, procurando no pasar por idiota y haciendo un rápido vistazo a las botellas que se apilaban en baldas tras la barra y tras identificar una, dijo:

-Chivas.

No tardó el joven en servirle, y acto seguido se esfumó tras unas cortinas situadas al fondo. Mientras recorría con la vista el local intentando identificar algo que le indicase que tipo de antro era, se encendieron unas luces, se corrió lo que parecía ser un telón y que hasta ahora le había pasado desapercibido y mostró un pequeño escenario, de apenas pocos metros cuadrados. Parecía que se iniciaba un espectáculo y decidió dedicarle toda su atención. Sobre el mismo tan sólo se veía una silla, un micrófono y nada más. Tal vez fuese un número humorístico tan de moda en los locales últimamente, y si era así tal vez la noche sería más interesante y podría reírse un rato.

Ante sus atónitos ojos, lo único que apareció en el escenario fue una mujer desnuda atada de manos y pies y con la boca tapada con un pañuelo, por lo que era evidente que no podía gritar. Sus ojos reflejaban un inmenso terror y miraba a todas partes intentando encontrar una mano que le liberase, pero nadie se movió, lo único que llenó la sala fueron los vítores del público congregado delante del escenario. Entonces empezó a sonar una pieza de música clásica, algo que no encajaba con el resto del local. Él intentó dar un paso al frente y socorrer a la desvalida y asustada mujer, pero alguien situado a su lado y del que ni siquiera había apercibido su presencia, le sujetó del brazo y le dijo:

-No lo intente o morirá.

-¿Qué quiere decir?

-¿No sabe qué lugar es este?

Ante la mirada sorprendida del hombre, el sujeto le dijo:

-Entonces no se mueva, es lo mejor que puede hacer.

-Pero esa mujer está asustada.

-Y estará muerta en breve, le ayude o no, y si lo hace usted también morirá.

Acompañó esas palabras con un gesto de la cabeza y cuando se giró de nuevo hacia el escenario, una mueca de terror apareció en su rostro. Un grupo indeterminado de hombres y mujeres se habían abalanzado sobre la pobre mujer y chupaban su sangre, al compás de la música, con colmillos largos y afilados. Entonces entendió el nombre del local y lo aborreció al instante. Aquellas cosas chupaban siguiendo el ritmo de la canción que sonaba Aquello fue superior a lo que su estómago estaba dispuesto a aguantar y aprovechando que todo el mundo estaba ocupado en el dantesco espectáculo del escenario, salió al exterior y vomitó a la entrada del local. Ni siquiera se paró a mirar si alguien más salía y corrió como un poseso buscando un agente de policía. Tenía que parar aquello costase lo que costase. Corrió, no supo durante cuánto tiempo ni la distancia que recorrió, sólo notaba que el pecho le dolía, y que la respiración empezaba a faltarle. Finalmente, cuando estaba al borde del desfallecimiento, encontró un policía. Primero tenía que recuperarse y no iba a resultar tarea fácil.

Hizo señas al agente para que se acercara y con resuello, porque no se había rehecho del todo, le explicó lo ocurrido. La cara de asombro del policía era todo un poema. Le invitó a subir al coche y se encaminaron con la sirena puesta hacia el callejón del que instantes antes había salido corriendo. Cuando llegaron no había luces de neón, ni local con ese nombre, por no haber no había ni puerta. No podía ser. Cuantos más intentos hacía por intentar convencer al policía de lo ocurrido, menos lo conseguía. Sólo se cayó cuando el agente le dijo que como siguiese con esa historia lo detendría. Se marchó claramente enfadado, dejando parte del neumático sobre el asfalto y sin mirar atrás. Allí en aquél callejón aquel hombre no daba crédito a lo ocurrido. Sólo cuando miró hacia el muro donde antes había una puerta y vio lo que su estómago había devuelto hacía tan sólo unos segundos, comprobó la tremenda realidad. Oyó un susurro: “el siguiente serás tú”, decía.

Empezó a sonar la misma pieza de música de antes. Se estremeció y la locura se apoderó de él. Nunca más recuperó la cordura.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en RELATOS. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a UN RELATO DE MI PRIMER LIBRO: BOCADOS DE TERROR

  1. allamas2000 dijo:

    Sangre, sudor y muerte
    Muy bueno, Pepe. Ya entiendo lo que me comentabas en la comida 🙂

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s