MIS OTROS RELATOS (y IX)

Pues lo prometido es deuda. Os pongo los relatos de los concursos en los que he sido finalista. El relato del quinto encuentro de escritores ya está puesto en una entrada antigua, lo buscas y te lo lees, si quieres, claro. Estoy contento, como la primera vez que me publicaron un relato, y es que siempre sientes ese cosquilleo al saber que algo que tu has hecho, que has parido, por así decirlo, ha gustado a más gente y ha sido merecedor de ser publicado. Sin más dilación los relatos:

inspiracionesLUNA DE SANGRE

Mis lágrimas se derraman silenciosas sobre el suelo, mientras la sangre corre sobre tu cuerpo. Te echaré de menos mi amor. Ahora con la luna y la noche por testigos, cumplo tu promesa: antes de que la enfermedad me mate, hazlo tú mi vida. Y no sabes cuánto me ha costado, lo mucho que he llorado, antes que la luna se tiña con el rojo de tu sangre.

MIL CARICIAS Y UN BESOhimeneo

 ¿Recuerdas las noches de pasión desmedida que pasamos cuando nos conocimos? Aquellas caricias con las que recorríamos nuestros cuerpos, aquellas lenguas juguetonas que no dejaban nada sin saborear. Éramos felices, éramos jóvenes, nos perdía el deseo y nos carcomía la lujuria. Mil caricias y un beso, no necesitábamos más para sucumbir. Yo me perdía en el azul de tus ojos, tú en mi abdomen musculado, yo en tus pechos deliciosos, tú en la profundidad de mis ojos negros. Las sábanas nos servían de cobijo, el colchón de nido de pasión. Las paredes escuchaban nuestros gemidos mientras las llamas de nuestro amor incendiaban la habitación.

Éramos jóvenes, nada ni nadie nos importaba, ni el lugar, ni si la gente nos miraba, ni si nos ignoraba. Cuando estábamos juntos lo único que no se negociaba era darle rienda suelta a ese ardor que nos consumía, a ese fuego que no queríamos apagar. Pero fuimos creciendo, fuimos dejando a un lado aquella lujuria desmedida. La pasión fue dando paso al amor, el amor al cariño. Ahora lo único que necesitamos para seguir siendo nosotros son mil caricias y un beso.

Han pasado muchos años, pero mis sentimientos no han cambiado. Te miro y sigo temblando de amor por ti. Tu pelo blanco, tus pechos hace años caídos, tus arrugas, y eso ojos azules en los que sigo perdiéndome, me vuelven loco. A veces no recuerdo mi nombre, otros días no recuerdo el tuyo, pero no puedo olvidarme de nosotros. Basta una mirada tuya para hacerlo. Luego tendidos en la cama ya no tenemos ni las ganas ni las fuerzas de antaño, nos cogemos de la mano, nuestras miradas se cruzan y entonces me sonríes. El mundo entero deja de existir y algo dentro de mí me dice que entre nosotros sigue habiendo algo, que es más fuerte que todo, y que ni siquiera la muerte podrá llevarse. Entonces con manos temblorosas mil caricias nos damos, y con labios trémulos, nos besamos,

 Hoy miro las paredes del cuarto en el que estoy, que no reconozco, que no recuerdo, me miro en el espejo y veo un rostro desconocido lleno de arrugas, un cabello blanco y un abdomen donde el músculo dejó de estar hace mucho tiempo. Me pregunto quién me mira al otro lado, qué espera de mí. Y entonces entras tú. Y me sonríes, y me vuelvo a perder en tus ojos azules, y tu sonrisa me dice, soy yo, somos nosotros, Y entonces me acuerdo, de las mil caricias y del beso.

Labios-de-neón-portada-simple-600x900BAJO LAS SÁBANAS BLANCAS

Te miraba silencioso mientras te desnudabas al ritmo de la música. La delicadeza con la que te quitabas prenda a prenda, mientras Joe Cocker no dejaba de sonar en el reproductor. Yo ya me había desnudado y viéndote me excitaba cada vez más. Solo esperaba el momento de tenerte entre mis brazos, de penetrarte, de sentirte bajo las sábanas blancas del hotel. Hoy cumplimos tres años desde que nos dimos el sí quiero y a pesar de que nadie apostaba por nosotros, aquí estamos, dispuestos a dejar que la pasión, que nunca nos ha abandonado nos consuma.

        Tu cuerpo, bañado de perfección, me reclama, me pide a gritos que lo recorra centímetro a centímetro con mis labios. Quiero que mis manos jueguen con tus pechos, que medio ocultos con tus manos reclaman toda mi atención. Y antes de que la canción termine, desnuda y temblorosas, te introduces bajo las sábanas blancas y allí, ajenos a la canción que sigue sonando, nos hundimos en besos, en caricias, mientras nuestros cuerpos anhelantes, se rinden a la pasión, y juntos nos embarcamos en ese barco llamado deseo del que no podemos ni queremos bajarnos.

Exhaustos, sudorosos, saciados de deseo, nos dormimos abrazados, bajo las sábanas blancas.

Espero que os gusten y como siempre digo, besos y abrazos a repartir.

Estos son los enlaces por, si milagro, os gusta algún libro para que lo compréis, merecen la pena, la cultura es placer, y leer el mayor de ellos.

Editorial Ojos Verdes: Labios de neón

Editorial Donbuk: Himeneo

Diversidad Literaria: Inspiraciones Nocturnas IV

 

 

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