EL ÍDOLO DE JADE (VIII)

De momento vamos a cerrar la información sobre la novela, con esta entrada. El principio de esta entrada puede sonar a chiste, pero no lo es se trata de tres astronautas, un español, un ruso y un americano a bordo de la Estación Espacial Internacional. Está en construcción desde 1998 y en el presente es el objeto artificial más grande en órbita terrestre. Completa una vuelta aproximadamente cada 92 minutos y se encuentra a unos 400 km aproximadamente de la superficie de la Tierra de altura (datos de febrero de 2015), aunque su altura puede variar debido a la fricción atmosférica y a las repetidas propulsiones. La inclinación es de 51,6°. Con la instalación de los últimos paneles solares se ha convertido en el segundo objeto más brillante en el firmamento tras la luna. La estación ha alcanzado dimensiones aproximadas de unos 110 m × 100 m × 30 m, con una gran superficie habitable. Según los planes, debería mantenerse en operaciones por lo menos hasta el año 2024. A bordo de ella siempre hay astronautas y en la historia que nos interesa son tres y serán testigos de algo para lo que no han sido preparados y que pondrá en jaque la vida en la Tierra.

Dimitri, ruso, el más joven de todos pero no por ello el menos veterano. Es el médico de la misión, encargado, entre otras cosas, de que la forma física, tan importante cuando se está en estado de ingravidez, no se perdiese y mantener unas rutinas de ejercicio.

Harris, americano, encargado de comunicaciones e informática, hombre bien entrenado y se podía decir que era el que más formación militar de todos tenía, aunque sus tres ingenierías y su tres doctorados, le hacían uno de los hombres más preparados que la NASA había enviado nunca al espacio.

Sergio, el astronauta español y el científico de la base. A parte de las pequeñas misiones que tenían que realizar durante su estancia en el espacio, él tenía a cargo algunos experimentos, extremadamente delicados, sobre las condiciones de ingravidez en el espacio y como afectaba la misma a algunos organismos vivos, tales como plantas o algunos roedores. Bien es cierto que la NASA le había asignado también algunos catalogados de Alto Secreto y que incluso eran desconocidos para sus compañeros de viaje. Tendrá malos presagios y estos estarán a punto de hacerse realidad.

El trabajar en un espacio reducido provocaba estrés, pero la situación que van a vivir, les va a llevar más allá a realizar sus faenas en condiciones que a cualquier otra persona les llevaría a la locura, Gracias a una formación psicológica y física excepcional, conseguirán hacer frente a esa terrible amenaza que se les avecina, sin caer, aunque por poco, en manos de la locura. Besos y abrazos a repartir.

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